La mirada tuerta
Es poco serio: por un lado, el gobierno del Presidente Kirchner volvió a levantar el tema de las violaciones a los derechos humanos en el último gobierno militar – un tema que para bien o para mal estaba superado – y para hacerlo hizo el argumento de que la justicia para los derechos humanos esta por sobre decisiones políticas. Es un argumento debatible, pero atendible. Lo que no se puede hacer entonces, es pegar la vuelta y abstenerse en un voto de condena a las claras violaciones de los derechos humanos en Cuba. Cuando uno toma una postura en base a un argumento moral, no puede haber medias tintas – o se cree en que los derechos humanos son sagrados o no. En este caso, parece que el Presidente ha decidido de acuerdo a las líneas de la ideología: las violaciones de derechos humanos de un gobierno comunista parecen ser de menor importancia a sus ojos que las de un gobierno de derecha. Lamentable



